El Orinoco no da tregua y el Sistema de Protección de Inundaciones está en las últimas

La periodicidad del ascenso del río Orinoco es inexorable. Las crecientes de los ríos no «mancan», ocurren año trás año. De ellas nos libramos si no nos encontramos en sus espacios. Conviene enterarnos que en 120 años de registros (1898-2018), no llegaron a ocurrir dos crecientes grandes de seguido, pero ya acontecieron en los 25 años que van del presente siglo: 2017 (17,34 msnm) y 2018 (18,34 msnm), fecha, ésta última, en que el dique fué rebasado a la altura de «Los Corronchos». No sería entonces una sorpresa, si el evento se repite, después de la enorme creciente del 2025 (18,16 msnm).

Es bueno recordar las recientes imágenes del Ejecutivo Regional, remendando la obra en pleno ascenso del río, a «mano», con carretillas, palas, pisón y arena…, NO OBSTANTE LA RECIENTE REHABILITACIÓN DE DICHA INFRAESTRUCTURA (2023).

Desde hace un rato, la situación del Sistema de Protección de Inundaciones (SPI) es de urgencia. Se trata de un paciente, el SPI, que se sostiene «aguantándose de la pared», donde poco falta para que dé un traspié, y termine de rodar. Nos aproximamos a la incertidumbre, es cosa apenas de unos escasos cinco (5) meses.

En el escenario nacional, poner las «cosas en su sitio» es una prioridad, y uno se pregunta: ¿acaso no es también una prioridad nacional, evitar una catástrofe –anunciada desde hace décadas–, o al menos aminorar por ahora la amenaza, de una inundación intempestiva del Orinoco, que condena al 80% de los venezolanos que pueblan el EDA, y que se encuentran ATRAPADOS en medio de una infraestructura que se desmorona, y tienen además la desventura de contar con UNA SOLA SALIDA O VÍA DE ESCAPE, «encarnada» por la deteriorada obra, como lo es «El Cierre»? ¿No merecen tales connacionales, que el Estado Venezolano acuda en su auxilio? Es oportuno destacar, que solo en Tucupita y las comunidades vecinas, hay más de 100 mil habitantes.

También nos preguntamos ¿acaso es IMPOSIBLE que, paralelamente a «ordenar las cosas», empresas competentes y de reconocida trayectoria, atiendan los «sitios críticos» del MURO DE CONTENCIÓN; restituyan el RELLENO HIDRAÚLICO en Boca de Macareo, y hagan lo que sea necesario para EVITAR EL COLAPSO DE LA «ESTRUCTURA DE CONTROL» o «Cierre»?

AÚN HAY TIEMPO «PARA HACER», SINO TODO, LO MÁS URGENTE… PEOR ES SEGUIR CONTEMPLANDO EL DERRUMBE.

Rogelio Rodríguez Rodulfo.

Delta Amacuro 05 de febrero del 2026.

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