Tucupita, Sultana del Manamo: «178 años de historia, raíz y porvenir»

En un acto solemne cargado de profundo sentimiento regionalista, donde el cielo, el sol y la selva parecieron confundirse para rendir homenaje a esta tierra bendita, la Alcaldía Bolivariana del municipio Tucupita conmemoró este jueves el 178° aniversario de la fundación de la capital de Delta Amacuro: Tucupita .

La emblemática Plaza Bolívar, custodiada por la brisa generosa del Manamo y el recuerdo eterno del Padre Libertador, se vistió de gala para recibir la Sesión Solemne que unió en un solo latido a los hijos e hijas de esta Sultana de cálidos atardeceres y mujeres bellas. El acto contó con la masiva participación de las autoridades locales de los poderes públicos, concejales, diputados, el alcalde del municipio Antonio Díaz, Javier Arenas, y una nutrida representación de la sociedad civil, quienes renovaron su compromiso de amor incondicional con la patria chica.

Las palabras centrales estuvieron a cargo del alcalde bolivariano Asnardo Rodríguez Santaella, quien con la voz entrecortada por la emoción y evidente orgullo por ser tucupitense, dirigió un mensaje que caló hondo en el alma colectiva.

Durante su intervención, no solo trazó el camino hacia el futuro, sino que detuvo el reloj para evocar la esencia de un pueblo que se niega a perder su identidad.

“Debemos recordar siempre la Tucupita de ayer, para valorar la de hoy. Esa Tucupita honesta, productiva, trabajadora, sencilla; valores que no son pasado, porque siguen más vigentes que nunca en nuestra gente”, expresó la máxima autoridad municipal, despertando el aplauso cerrado de los presentes.

En ese mismo espíritu, el alcalde extendió un llamado sincero y firme a la unión y al trabajo en equipo, enfatizando la necesidad de impulsar avances concretos en las áreas de tecnológia, informática, educación y cultura, tejiendo así el progreso sin desprender las raíces que nos sostienen.

La jornada fue un verdadero canto a la vida y a la herencia ancestral. Los bailes típicos Warao inundaron la plaza de color y mística, recordándonos con cada paso y cada sonido de maraca la grandeza de nuestras raíces milenarias. Fue un tributo sentido a esa cultura viva que corre por las venas de los caños y que nos recuerda quiénes somos: un pueblo noble, heredero de la resistencia indígena y del abrazo fecundo del río.

Hoy, a 178 años de su fundación, Tucupita respira orgullosa. Esta tierra donde la gente amable abre siempre una sonrisa, donde los atardeceres pintan de fuego el horizonte, sigue erguida, mirando al futuro con la fuerza de su historia y el temple de una Sultana que reina en el corazón del Delta.

¡Viva Tucupita, la Sultana del Manamo!

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