El transporte terrestre es un problema generalizado en las comunidades indígenas de Amazonas, bien sea por sus fallas de frecuencia, el costo del pasaje o que no llega directamente a todas las comunidades.
Los habitantes de las comunidades remotas solamente se pueden movilizar si tienen o pueden pagar un transporte fluvial o en el peor de los casos el prohibitivo pasaje aéreo en un avión privado o esperar que el transporte militar vaya a su municipio.
En una parada de transporte hacia el eje carretero norte de Puerto Ayacucho conversamos con Eloina Rodríguez, una indígena del pueblo jivi que vive en la comunidad Puente Parhueña.
A juicio de Eloina el problema del transporte no afecta mucho su dinámica familiar a lo interno de su comunidad ya que cuentan con escuela y ambulatorio.
“Para mis hijos ir a la escuela no los afecta porque la escuela les queda ahí y no están pagando transporte, todos los días ellos van a la escuela. Y el médico va a la comunidad todos los miércoles”.
Pero la historia es otra para los trámites que tiene que hacer fuera de la comunidad “el transporte es muy duro, los autobuses pasan derecho a la comunidad Pavoni y yo que soy una madre embarazada tengo que esperar y cuando me monto me asfixio en el autobús por tanta gente que viene”.
Para surtirse de alimentos, Eloina viaja a Puerto Ayacucho, buscando los mejores precios; en su familia es la única que trabaja y cuenta sólo con su quincena de promotora comunitaria.
Este jueves 5 de marzo, como todos los meses viajó al Banco de Venezuela donde únicamente le dieron 5 mil bolívares, que le sirven solamente para pagar el pasaje en un transporte del gobierno que no pasa con tanta frecuencia como los otros autobuses o los camiones.
Su familia tiene un conuco donde se abastecen de las cosechas tradicionales para alimentarse. “Queda como a una hora caminando y cuando vamos a arrancar yuca (para hacer casabe o mañoco) se lo traen en bicicleta a empujones, arrastrando la bicicleta, es muy lejos”.
Eloina Rodríguez es madre de 8 hijos, está embarazada esperando su novena criatura. Todos los partos han sido en su casa y su esposo es quien la atiende en los partos. “Por la dificultad del transporte, a la hora que me pegan los dolores si es medianoche a esa hora no hay transporte y el médico tampoco permanece en la comunidad”.
Eloina es apenas un ejemplo de los efectos y dificultades que tienen que pasar las madres indígenas amazonenses por los problemas del transporte, tanto en su dinámica familiar, como para movilizarse desde y hacia sus comunidades.
Las mayores dificultades que pasan las madres de las comunidades Nueva Jerusalen, Saron, Serranía de Galipero, Churuata Don Ramón, Paria y Piedra Pintao, quienes tienen que caminar horas y largos trayectos para poder tomar transporte en una carretera principal.
KAPÉ KAPÉ


