Fíat Voluntas Tua: La Expresión de María que Cambió la Historia

Dr. Crisanto Gregorio León 


«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» (Lucas 1:38)


La temporada de Adviento nos invita a la espera y a la reflexión, pero hay un momento cúspide en esta preparación que condensa toda la historia de la salvación en una sola palabra: el «Fíat» de María. Esta no fue una simple aceptación pasiva, sino una respuesta profundamente activa, meditada y consciente que dio inicio al evento más trascendental de la humanidad: la Encarnación de Dios.

La frase completa que la Vírgen pronuncia, «Fíat mihi secundum verbum tuum» (Hágase en mí según tu palabra), revela una teología de la obediencia y la entrega que resuena con una fuerza inigualable. El verbo fíat, que se traduce como «hágase», es el mismo verbo utilizado en el Génesis cuando Dios crea el universo: “Fíat lux” (Hágase la luz). Al pronunciar su Fíat, María se convierte en colaboradora directa del plan divino, en una suerte de co-creadora del hombre nuevo. Su palabra no es solo un eco de la voluntad de Dios, sino el consentimiento humano sin el cual el Verbo no podría haber tomado carne.

La expresión de María cobra un peso histórico al contraponerse a la gran desobediencia de los orígenes. Allí donde Eva, en el Paraíso, dijo «No» a la voluntad de Dios buscando una autonomía malentendida que trajo la caída, María dice «Sí» al plan divino, restaurando la armonía perdida. Por ello, la tradición la llama la «Nueva Eva». Esta obediencia no es un sometimiento ciego, sino la máxima expresión de la libertad humana: la capacidad de elegir alinear la propia voluntad con el amor perfecto de Dios. Es un acto de absoluta confianza en un designio que, humanamente, era incomprensible: concebir un hijo sin conocer varón, siendo el hijo del Altísimo.

Desde la perspectiva del Adviento, el Fíat transforma la espera en una certeza. La Novena de Navidad, y toda la liturgia de este tiempo, no es solo un recordar la profecía, sino un revivir el momento en que el destino del mundo se sella con el «Sí» de una joven mujer. Ella se convierte en el perfecto modelo para el creyente: su fe, su disponibilidad y su humildad son las virtudes que se nos pide cultivar mientras esperamos la segunda venida de Cristo y celebramos su primera venida. El Adviento, entonces, se convierte en un ejercicio espiritual donde nos preguntamos: ¿Estamos dispuestos a pronunciar nuestro propio Fíat a las circunstancias, a los sacrificios y a las misiones que Dios nos presenta?

La trascendencia de esta palabra no terminó en el momento de la Anunciación. El Fíat de María es un «sí» sostenido a lo largo de toda su vida, desde Belén hasta el Calvario. Es la entrega total que se hace patente en el Magníficat, donde canta la grandeza de Dios y cómo Él exalta a los humildes, confirmando su total adhesión a Su plan de redención. Para la prensa y para la sociedad secular, el Fíat representa un poderoso testimonio de que la grandeza reside en la humildad y la verdadera libertad se encuentra en la entrega. Es una lección ética atemporal sobre cómo la voluntad individual, cuando está orientada al bien supremo, puede desencadenar eventos de impacto universal y redentor. El mundo necesita hoy más que nunca la valentía de un Fíat que se oponga al egoísmo y a la autosuficiencia, abriendo un camino de esperanza.


«Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor.» (Lucas 1:45)


Dr. Crisanto Gregorio

Profesor Universitario, Ex sacerdote

Correo electrónico: crisantogleon@gmail.com

Dr. Crisanto Gregorio León 

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