Apenas cobró su pensión y fue al comercio a comprar un insecticida. Los sancudos ya la tenían molesta.
Ella es Julianita, una señora ya de avanzada edad y es jubilada. Vive en el centro de Tucupita, en el estado Delta Amacuro.
Esperó un mes para recibir su pago de la pensión, 400 mil Bs.
El martes 22 se enteró de que habían pagado y no dudó en ir al abasto para comprar una cajita de espiral de repelentes y, en cuestión de minutos, su pensión se había ido en aquella compra.
La señora quedó sorprendida y, entristecida a la vez porque creyó que podría comprar algo de comida con esos 400 mil Bs.
El coste del producto era de 310 mil bolívares. En su cuenta todavía refleja los 90 mil restantes que, en Tucupita, podrías comprar un plátano que cuesta 70 mil Bs en algunos sitios de expendio.
A la señora Julianita ya no la molestarán los sancudos por algunos días, pero ya no comerá lo que quiso comprarse este día.
“Ser jubilada en este país es lo más triste”, exclamó Julianita con un suspiro de tristeza que se le notaba a simple vista.

