Velo de silencio sobre las muertes en cárcel de Portuguesa

Desde el 1 de mayo fecha en la que ocurrión un hecho de violencia en la cárcl de Los Llanos no ha habido según los medios en Portuguesa, los familiares de las víctimas, y hasta la iglesia de la zona. Quienes han pedido diligencia, prontitud en la entrega de sus muertos a las familias.

Sobre la masacre en la cárcel ha caído un aterrador velo de silencio. No hubo una lista de fallecidos.

La diputada por Portuguesa a la Asamblea Nacional, María Beatriz Martínez, dijo que la entrega de los cadáveres ha sido extremadamente lenta, no los han entregado todos. Advirtió de la descomposición acelerada de los cuerpos por no haber condiciones en la morgue, donde solo habría capacidad para 5 cuerpos. “Se desconoce el tipo de heridas que presentan ya que el reconocimiento, por parte de los familiares que se encuentran en Guanare, es por fotografías del rostro y no se permite el reconocimiento físico y personal”.

Al motín se le agrega las deficiencias del hospital Dr. Miguel Oraá, al cual fueron trasladados los heridos, cuyo origen habría sido el reclamo, por parte de los internos, del retardo en la entrega de alimentos que habían recibido en el recinto por parte de los familiares.

La respuesta de la ministra de Asuntos Penitenciarios, María Iris Varela, es que el motín ocurrió cuando los presos fueron amenazados con armas de fuego “para que asaltaran los puestos de seguridad de la cárcel”.

El Observatorio Venezolano de Prisiones también maneja como móvil el reclamo por la retención de alimentos. La ONG Una Ventana a la Libertad maneja dos móviles del motín: el reclamo por los alimentos y el agua, así como la muerte del compañero de Olivo, el pran de la cárcel.

Además de los 47 fallecidos, hubo unos 75 presos heridos, además del director de la cárcel, Carlos Toro, quien recibió varias puñaladas y la teniente de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) Escarlet González, alcanzada por esquirlas de una granada.

Carolina Girón, directora del Observatorio Venezolano de Prisiones le dijo a la Voz de América que “hay hambre en las cárceles venezolanas. El recluso depende de que su familia le lleve ropa, artículos de limpieza, comida, y te encuentras en un país donde hay declarada una cuarentena. No implementaron un protocolo para la atención de estas personas, les prohíben visitas, no hay agua, no llegan alimentos”.

Sebastiana Barraez/Punto de Corte

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