Contrastes
Los arboles eran tan altos que era imposible tocar una hoja de sus ramas. Seguramente, pudieran medir veinte o treinta metros. Eran inmensos, gigantescos. Parecían de otro universo. De pronto, una ardilla caminaba suavemente entre sus ramas, muy despacio, y entre las enredaderas lograba cruzar de uno hacia el otro árbol. Era en los barrancos…

