Pregúntele a ella
Crisanto Gregorio León Ella, no ríe, ni sonríe, con la vista sin brillo y con miedo a pensar, se ha convertido en una autómata, y cuando algún aire fresco le arranca un remedo de sonrisa, le es cruelmente abortado por un gesto de intimidación que enfría sus huesos hasta los tuétanos. Ha perdido la lozanía…


