Manamo

(1966-2026)  

60° ANIVERSARIO DE UNA INTERVENCIÓN

¿CELEBRACIÓN O CONMEMORACIÓN?

CRONICAS (IM)PERTINENTES

Aquiles José Amares Pugarita

(plurales)

Hay

ayeres

y mañanas

pero no hay

hoyes

M. Benedetti

Dejar cielos azules, campos verdes y

aguas cristalinas CAÑO a

nuestras futuras generaciones.

Xi Jinping.

Tomado de la mano de mi recordado padre, y a ratos suelto correteando para mantener el paso acelerado de aquella apreciable masa humana de tucupiteños y deltanos en general, para presenciar el solemne acto de inusitada obra en la región deltaica.  La carretera, de relativa distancia que nos conducía hacia el sitio prometido, conformada por un terraplén, para entonces no asfaltado.  Vía construida y soportada en una base de inmensas rocas traídas de la región de Guayana, que bloqueó el lecho mismo del milenario cuerpo de aguas, venerado por los pueblos Warao y Jotarao.  Para los interesados, sugiero pueden ver y revisar, el documental caño Manamo, realizado luego de exhaustiva investigación por Carlos Azpúrua, (https://www.youtube.com/watch?v=glTvIOnSa8Y).

Al llegar al sitio, una monumental obra de ingeniería civil; sistema de control y regulación del apreciable caudal hidráulico, de aquel indómito -hasta ese entonces-, cuerpo de aguas, era motivo de asombró para los presentes. Presenciamos la llegada de las motocicletas policiales (moscas) de alta cilindrada, autos con escoltas y lujosos buses (Mercedes Benz), que transportaba y resguardaba al séquito del presidente.  Este vestido de impecable traje blanco y sombrero Borsalino, Raúl Leoni, dejaba formalmente inaugurada la imponente y faraónica obra de la democracia representativa, en las bocas del padre rio Orinoco; su abanico deltaico, en donde se funda y potencia la vida, al encuentro de coloridas y aluvionales aguas fluviales, con las bravías y añiles aguas oceánicas atlánticas.  Tiempos memoriosos de un ayer de sabor agridulce, en un hoy cada día más esclarecedor de la historia y lecciones extraídas para la crítica responsable y consecuente con la Patria/Matria Naturaleza.

Sí, en tiempos actuales en curso, corre el año sexagésimo de la imponente obra hidráulica del pasado régimen de la democracia cuarto republicana.  En la década pasada el quincuagésimo aniversario, sugerí o alerté sobre la situación en vías de agravarse, ante eventos realizados en el colegio de ingenieros de Venezuela (CIV), en su sede regional, centro del Delta Amacuro (CIDELTA), en jornadas científicas de la Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada Bolivariana (UNEFA), Universidad Territorial Deltaica Francisco Tamayo, entre otros encuentros posteriores.  Pues sí, ha transcurrido una década más transitada, y la muerte decretada, que continúa rauda, lacerando a nuestro amado cuerpo de aguas el caño Manamo.

            Testigo presencial

Fui testigo presencial a temprana edad, de la inauguración de la obra acometida por la democracia punto fijista, pero también me he interesado por revisar fuentes históricas de lo que representó y sigue representando el caño Manamo, en su significativo pasado milenario y en la actualidad, en tiempos contemporáneos en curso de la quinta república. 

La historiografía tradicional recoge que, el extraviado almirante Cristóbal Colón, en su tercer viaje en 1498, registró en su Bitácora, haber tenido un roce o desencuentro con habitantes nativos, en la desembocadura del caño Manamo, para entonces desconocido por el aventurero invasor.  Esos hechos relatados, sumados a la fuerza de la poderosa descarga del flujo de las aguas del caño Manamo en el Atlántico, al parecer fue determinante para que el aventurero almirante, torciera su rumbo sur franco, una vez más en su errática ruta y diera con tierras del estado Sucre en la península de Paria, en Macuro, considerado el primer contacto con tierra firme del continente Abya Yala.

Para 1595, otro aventurero, venido de la otra orilla de la costa Atlántica, en busca del ambicionado dorado, transitó sus aguas; Walter Raleigh. Además de este, se puede mencionar también a Karl Ferdinand Appun, Joseph (José) Gumilla, Antonio de Berrio, Domingo de Vera e Ibargoyen, Fray Pedro Simón, entre otros.  Varios de ellos, en algunos casos dejaron constancia de admiración por la belleza y bondades de la Naturaleza de nuestra región.  Encubrían también, en casos, sus condiciones de agentes espías para los poderes europeos. Los hermanos Schomburgk: Robert y Richard también se refiere, pisaron suelo deltaico, con los cuestionados resultados ya conocidos.  Sus propósitos -por lo general-, estaban gobernados por la visión europea, distorsionada de la realidad y su ambicionada mirada puesta en la rapiña y latrocinio de nuestras tierras y su gente.

La intervención del caño Manamo, está asociada a la construcción de un dique carretera que bordea la capital del estado Delta Amacuro; Tucupita y un sistema de control y regulación de las aguas.  Esta obra ofertada a la población en general y productores como solución ante las naturales y dinámicas crecidas de las aguas que periódicamente desde tiempos iniciales fundacionales -milenariamente-, han inundado la planicie deltaica. Recuperación de grandes extensiones de tierras para la actividad agrícola pecuaria, constituyó una oferta engañosa, que inicialmente emocionó a pequeños y medianos productores.  Lo que vino luego fue y sigue manifestándose un gran deterioro ambiental y desajuste social en el modo de vida de los habitantes de esta región deltaica. 

            El imprescindible compromiso ante tamaño caos desatado

Más allá de las esporádicas visitas de instituciones y personalidades de investigación científica ambientales y sociales, muy puntuales, no ha habido una planificación sostenida en el tiempo para el diagnóstico y evaluación de las consecuencias posteriores al “cierre” del caño Manamo.  Lo que se observa y manifiesta  actualmente es que, la intervención de este importante cuerpo de aguas, más se constituyó en un decreto de muerte lenta de un amplio ecosistema de importancia histórica, geográfica, ambiental, social y estratégica en la fachada atlántica del país venezolano. 

Las proyecciones de crecidas de volumen de aguas del padre rieron Orinoco, en el futuro, es que habrá mayores caudales aguas abajo, asociadas a las intervenciones ambientales y mala gestión de manejo en las cabeceras o nacientes de esta cuenca hidrográfica compartida con Colombia y Brasil. Sumado a ello, las posibles consecuencias ocasionadas por los fenómenos del cambio climático.  Lo anterior es un indicativo que se presenten y generen a futuro eventos mayores de riesgos para las poblaciones aguas debajo de la cuenca, lo que -por supuesto-, no exceptúa a los habitantes del Delta y en particular a Tucupita y zonas aledañas. Un plan de gestión de riesgo ante las crecidas de las aguas, el seguimiento (monitoreo), estudio profundo y sostenido de las dinámicas ambientales del río Orinoco, y particularmente el caño Manamo, son de relevancia para la seguridad preventiva de las poblaciones humanas y ecosistemas naturales perturbados por la intervención. 

Ante las circunstancias expuestas, existe de hecho un “matrimonio indisoluble”, entre el sistema de   control y regulación de las crecidas de las aguas y la capital de estado, Tucupita.  Esto incluye el dique carretero de protección de Tucupita y el sistema de compuertas de regulación del caudal hidráulico.  Las razones expresadas anteriormente, son determinantes para asumir como política del Estado nacional, en todos los ámbitos de gobiernos nacional, regionales y locales, un Plan maestro integral de estudio y manejo sostenido de la cuenca del caño Manamo.  Este plan debe necesariamente, contar con la participación e integración de instituciones, universidades, gobiernos de los estados Delta Amacuro, Monagas, alcaldías de los municipios Tucupita, Pedernales, Uracoa, Libertador (Temblador), Sotillo y Maturín en planes de estudio focalizados y sostenidos que produzcan los conocimientos científicos, ambientales y sociales.  Estos conocimientos pueden permitir elaborar las políticas concretas para resarcir ambientalmente, por los daños propios de la intervención y hacer el manejo sostenible de la cuenca del caño Manamo, en toda su magnitud física, geográfica, ambiental, social, productiva, política, seguridad ciudadana y definitivamente de ámbito identitario, como patrimonio ambiental, social y cultural.  Consolidar esos esfuerzos a través de una mancomunidad de intereses comunes, es una propuesta para la consideración de todas y todos los interesados que permita cohesionar los esfuerzos con resultados concretos.

La singularidad del hoy, que señala metafóricamente el maestro Benedetti, carga y recarga permanentemente el grueso sustrato historiográfico al pasado, y nos solicita y exige que hagamos todo compromiso y esfuerzo por corregir el daño que representa -paradójicamente-, el ofertado y engañoso desarrollo y progreso ecocida y genocida.  Todo ello con la significativa expresión de un agresivo modo de producción capitalista en su acelerada y peligrosa fase imperial que paradójicamente está en caída libre hacia el pozo de la historia.  Ruta suicida, de soberbio y raudo avance, ante la amenaza contra toda forma de vida.  La defensa del caño Manamo en su compleja integridad total, es la gestión integral del agua, lo que significa la defensa y garantía permanente y consecuente con la vida misma en todas sus manifestaciones.

Tucupita, estado Bolivariano Delta Amacuro

Fachada Atlántica de VenezuelaDomingo 17 de mayo de 2026

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