Comparecer ante la Corte con plena seguridad

Algunas veces nos preguntamos que a lo mejor por la difícil situación que se está viviendo en el país; mucha gente casi se ha olvidado; o por lo menos nombra poco, y resultan escasas las menciones al pleito de la Guayana Esequiba en los medios de comunicación social, en las redes y las distintas plataformas; sin embargo, el Dr. Abraham Gómez, ha mantenido permanentemente al tanto a la opinión pública nacional e internacional de todo cuanto viene ocurriendo, sobre este litigio,  a lo interno de la Corte Internacional de Justicia y lo que se comenta y debate en algunos escenarios dentro de Venezuela.

El Dr. Gómez ha sido por casi 50 años un incansable estudioso y defensor, en todo momento, de la extensión territorial que nuestro país reclama desde hace más de un siglo.

Precisamente, quisimos conocer su opinión sobre unos tópicos muy concretos que han generado cierta expectativa. Comenzamos con una pregunta que surge de la declaración más reciente del presidente guyanés, Irfaan Ali, al señalar que la única solución a la controversia que aceptarán será la que emane de la Sala juzgadora de la ONU. ¿Cuál es su parecer al respecto?

Abraham Gómez:Exactamente, en la Corte Internacional de Justicia donde se está dirimiendo este caso jamás se ha paralizado el Proceso. Ambas partes concernidas hemos asistido a las audiencias. La primera, denominada postulatoria, donde ellos formalizaron la demanda; por cierto, sin presentar el más mínimo documento que pruebe nada. Luego, en abril del 2024 nos correspondió a nosotros responder con un enjundioso memorial de contestación. A partir de la citada fecha se trazó una trayectoria procesal que se ha venido dando, conforme a lo establecido”.

¿Qué viene o podemos esperar para los próximos días o meses?

A.G: “Para la segunda quincena de marzo de este año se realizarán las audiencias de alegaciones.  Esta vez, el primer turno será para nosotros. Allí tendremos la ocasión de exponer todo nuestro acervo de probanza. Es decir, los documentos que nos asisten, desde el punto de vista histórico, jurídico y cartográfico; a los cuales la delegación guyanesa intentaría rebatir, sin la menor posibilidad”.

¿Por qué se siente tan seguro, al respecto?

A.G “Por lo siguiente. Cómo haría Guyana para negar que hay, y nos favorece, una Real Cédula de Carlos III, del 8 de septiembre de 1777, que crea la Capitanía General de Venezuela; con la cual nacemos al mundo; y fija los límites terrestres, cuyo costado este lo establece hasta la mitad del río Esequibo. Tenemos más. Cuando España nos reconoce la independencia el 30 de marzo de 1845 ratifica que la precitada extensión territorial le corresponde a la naciente República de Venezuela. Agreguemos, también, que en 1859 firmamos con Brasil un tratado llamado “Navegación y Partición por  Cuencas”; donde le reconocemos a Brasil la cuenca del río Amazonas y parte del río Negro; y Brasil nos reconoció la cuenca del río Orinoco y del río Esequibo”

¿Dónde están y quién tiene esos documentos que, según usted, resolverán a nuestro favor esta disputa?

A.G: “Primero, vamos a aclarar. Esos documentos son irrebatibles. No pueden ser controvertidos; porque Guyana no tiene cómo oponérseles. No tienen cómo negarlos. Esos documentos están a muy buen resguardo en el archivo histórico de la Nación. Nosotros llevaremos a La Haya sendas réplicas para alegar la propiedad nuestra sobre esa área; y suponemos que la Sala nombrará una comisión de magistrados que vendría a constatar la veracidad de lo que exponemos y la autenticidad de los documentos”.

¿Dr. Gómez, sabe que tenemos curiosidad de saber, quizás como mucha gente, para cuándo pueda darse una solución definitiva sobre la Guayana Esequiba? A.G: “Si se cumplen las fases procesales faltantes, en el tiempo estipulado para tales efectos, considero que para el primer semestre de 2026 tendremos una sentencia, la cual debe ser completamente favorable a Venezuela; porque los documentos probatorios que consignaremos y explicaremos en ese Alto Tribunal son de pleno derecho. No son inventos o caprichos diplomáticos. Nos mantenemos, por tanto, con optimismo racional”.

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