Arturo Vizcaíno: Estando preso es como se conocen a los verdaderos amigos

Tristes, olvidados, en ocasiones con hambre y hasta enfermos han estado los deltanos detenidos que trasladaron a La Guaira, contraviniendo el COPP.

Orlenis Navarro, Elita, Jesucita Salinas Gil, La Negra, Arturo Vizcaíno Andrade, el warao que laboraba en el hotel San Cristóbal, Orlennys Morales «La Chicha», hija de Elita y Manuel Oscar López, esposo de Jesucita para ellos ha resultado una verdadera pesadilla estar alejados del Delta, sin familia ni amigos que se conduelan de la situación por la que atraviesan.

Arturo hizo llegar una información explicando que la señora Elita tenía muchas amistades que le llevaban personas para ensalmar o santiguar, a buscar agua de los pozos perforados del hotel, y hoy día no cuenta con nadie que se acuerde de enviarle algo o que interceda por ella sabiendo que es inocente igual que el resto.

«El hotel se la pasaba siempre con mucha gente de las diferentes dependencias de instituciones pidiendo fiao. Pero así se reconocen a los verdaderos amigos», dice Arturo.

Explica que es de San Francisco de Guayo, parroquia Padre barral, de Antonio Díaz, «soy warao de sangre y nacimiento. Tenemos 29 meses presos o sea dos años 5 meses. Estamos sobreviviendo gracias a la misericordia de Dios, pero en lo terrenal todo es diferente, vivimos en carne propia enfermedad, hambre, incomodidad, falta de atención médica. En varias ocasiones han tenido que sacar a la señora Elita al hospital ya que ella es paciente con problemas de tensión y Jesucita diabética».

Cuánta gente iba al hotel con promesas que no cumplieron, a rogar, a pedir agua limpia, a pedir fiao y ahora se esconden.

«Así como Elita, los amigos de Jesucita, Manuel y La Chicha también desaparecieron. Tenían amistades de gobernación, alcaldía, policía, guardia nacional, ejército, bomberos, médicos, docentes, abogados, ministerio público, funcionarios públicos y pregunto, ¿dónde están esos amigos?. Yo les digo es el momento de ayudar a la señora Orlenis, a todos, buenas personas, tratables, en ellos he encontrado una segunda familia. Manuel Oscar también es un señor de 64 años, mayor como Elita. Esta gente es gente humilde».

«Solo les digo que arriba hay un Dios. Les digo a mis hermanos waraos que ellos saben cuánta ayuda les hemos dado desde el hotel, lo dejo todo en manos de Dios. No tengo más que escribir pero si mucho que decir. Gracias a quienes si se acuerdan y tienen una oración por nosotros».

Finalizó Arturo de esta manera esperando que puedan sacarlos de esta situación donde aun están sin juicio, sin abogados con 29 meses sin libertad.

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