(Dedicado a las admiradas personas con la condición autista)
Dr. Abraham Gómez R.
Tener un hijo con autismo es como un largo maratón donde cada día deben llegar a la meta.
Prepárense y disfruten al máximo del recorrido, incluso de los días donde haga mucho calor, o todo se presente cuesta arriba y las fuerzas los abandonen.
Paren un instante, tomen aire y miren a su alrededor; verán que nada es definitivo y, lo màs importante quizàs, no estàn solos.
Los seres humanos necesitan creencias de todo tipo para resolver dudas a preguntas; esto ha sido una constante en toda la historia de la humanidad.
Muchas de las creencias de mayor difusión han estado relacionadas con las religiones, otras con el pensamiento y algunas con aspectos mucho más mundanos. Pero al fin y al cabo son creencias.
El autismo es uno de esos fenómenos que al día de hoy aùn tiene pocas explicaciones.; sin embargo, debemos enraizar nuestras creencias para alacanzar respuestas. Afortunadamente, apenas empezamos a comprender el Trastorno.
El problema –para no pocos familiares– es el aspecto emocional que el autismo levva aparejado.
Así también, el desconocimiento o la ignorancia sobre el tema genera miedo o rechazo, sumado a una expresión pública que se aleja de los cánones de la “normalidad social” .
El autismo ha conseguido que en estos últimos años hayan corrido ríos de tinta ( y falsas creencias) en cuanto a sus especificidades. Por eso, la necesidad de conocer el origen del mismo ha creado diferentes corrientes que van evolucionando (bueno, algunas involucionan) y que van haciendo que poco a poco el autismo deje de ser algo terrible, de un tema de demonios y posesiones a un problema de orden neurobiológico ( con etiología aún desconocida),que a través de determinadas intervenciones no intrusivas consigue dar resultados bastante buenos.
Las creencias fortalecen la búsqueda de soluciones, comprensiones e identidades.


