La Fiscalía General de la República ha actuado con justeza al destituir a la Fiscal del Ministerio Público de la Circunscripción Judicial del estado Delta Amacuro, quien ordenó a las llamadas Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), la detención ilegal de los ciudadanos Miguel Sifontes y Brenda Freites el día 09 de marzo y por haber recuperado a la fuerza, de hecho, tres prendas de oro (una cadena, una pulsera y un par de zarcillos) que su hijo le había robado y otra persona había vendido a comienzos de febrero- casi un mes antes – a D´Oro Tucupita ,ubicado en calle Pativilca frente a la iglesia cristiana evangélica Emmanuel; propiedad de la mencionada pareja. Estas afirmaciones las hace el profesor Juan González.
Además, la fiscal cuestionada se apropió, se robó una esclava y una cadena de oro de uso personal de Miguel Sifontes. Por otra parte dijo el conocido educador y dirigente político” interpretando el sentimiento y clamor de los deltanos, que están cansados de tantos desmanes por parte de los cuerpos policiales, exijo a la Fiscalía General de la Republica procure, haga todo lo posible por la aplicación de las sanciones penales a que haya lugar, que merecen los 8 funcionarios de la FAES detenidos en Caracas por privación ilegítima de libertad, amenaza de muerte y robo de 1000 dólares, 116 gramos de oro 18, 3 relojes y 1 máquina de contar billetes a Miguel Sifontes y Brenda Freites, y 2 DS Nintendo de sus dos hijas, según, la denuncia hecha directamente al abogado Víctor Maldonado, uno de los asistentes del Fiscal General de la República, a mediados del mes de marzo en Caracas.
Pero el colmo de la saña con que actuó o se comportó el grupo de las FAES contra Brenda Freites y Miguel Sifontes ese lunes 9 de marzo para quedar bien parados, para ganar puntos con la Fiscal de marras y justificar la detención y robos de varios objetos de valor a esta pareja, sembrarles supuestas evidencias .
A Miguel y Brenda los fotografiaron en la sede de la FAES ubicada en la av. Orinoco vía San Rafael, detrás aparecían 2 pimpinas de gasolina, 1 bomba lacrimógena, la máquina de contar billetes y varias prendas de su negocio para hacerlos aparecer ante la opinión pública como delincuente.
«Esta práctica, este modus operandi, que se ha hecho recurrente, costumbre en la FAES, retratan de cuerpo entero la perversión, la degradación y descomposición ético-moral de casi todos los cuerpos policiales y organismos de seguridad del Estado, expresó finalmente el profesor Juan González.


